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Odontopediatría

Conseguimos que los más pequeños estén contentos al venir al dentista Un equipo de especialistas en odontopediatria atenderá a tu hijo Paciencia y dedicación son claves para atender a los más pequeños

Odontopediatría

Los más pequeños requieren de un dentista especializado. El odontopediatra cuidará de la salud bucal de tus hijos. Se trata de una especialidad odontológica que presta especial atención a los problemas bucales de los más pequeños. Además, los tratamientos se hacen en na ambiente adecuado para tratar a los más peques de cada casa.

Nuestro principal objetivo durante el tratamiento dental es dirigir al niño para que su actitud sea positiva frente al tratamiento. Consiguiendo su cooperación y confianza, podremos crear un buen ambiente dental y lograr que el niño se lleve una buena experiencia odontológica.

Desde Clínica Dental EOS le orientamos sobre cómo actuar para que sus hijos crezcan con una buena salud bucal:

Todos estos problemas han de ser detectados de forma precoz por un especialista, el odontopediatra, en conjunto con otros especialistas como el ortodoncista, logopeda, pediatra y otorrinolaringologo pueden dar solución a estas afecciones, las cuales pueden condicionar un adecuado crecimiento y funciones tan importantes como son: la masticación, fonética (forma de hablar), o respiratoria.

Debe ser anatómico, retirarlo progresivamente a partir de los 12 meses, y definitivamente hacia los 2 años.
Desaconsejar ciertos hábitos, como compartir utensilios con el bebé, limpiar el chupete con la saliva, soplar sobre la comida o besar en la boca.
• Evitar toda fuente de azúcares de consistencia pegajosa, especialmente durante los primeros 2 años de vida.
• Evitar tomar alimentos azucarados entre las comidas.
• Debe realizarse por los padres hasta que el niño sea autónomo (6-8 años).
• Antes de la erupción de los primeros dientes, empezar con la higiene bucal, al menos una vez al día, preferiblemente después de cada toma de leche usando una gasa húmeda.
• Después de la erupción de los primeros dientes, empezar con la higiene una vez al día con un dedal de silicona o un cepillo dental infantil sin dentífrico.
• Después de la erupción de los primeros molares, utilizar un cepillo dental infantil.
• Usar hilo dental cuando ya exista contacto entre los dientes.
• No utilizar ninguna pasta dental con flúor hasta los 2-3 años por riesgo de fluorosis.
• Utilizar pasta dentífrica con 500ppm de ion flúor en niños de 2-3 años de edad.
• Cantidad de dentífrico equivalente a él tamaño de un guisante.
• Utilizar pasta con mayores concentraciones de ión flúor en niños mayores de 7 años.
• Según el nivel de riesgo, edad y concentración de flúor en el agua de consumo diario, el odontopediatra y/o pediatra decidirán la dosis de flúor sistémico.
• El odontopediatra y el pediatra deben decidir sobre el tipo de administración y frecuencia en función el riesgo de caries.

Preguntas frecuentes

Debe ser anatómico, retirarlo progresivamente a partir de los 12 meses, y definitivamente hacia los 2 años.
Desde que aparece el primer diente, habitualmente sucede a los 6 meses. A esta edad los dientes deben de limpiarlos los padres con una gasita humedecida o un dedal específico que se vende en farmacias.

Aproximadamente a los 2-3 años el niño tendrá todos los dientes temporales en boca. A esta edad, el niño ya puede coger el cepillo. Existiendo pastas y cepillos especiales para niños en función de su edad. Durante el cepillado los padres guiaran la mano del niño en los movimientos para favorecer así un cepillado correcto.

A los 6 años el niño ya debería cepillarse los dientes solo y posteriormente los padres revisarán que lo han hecho adecuadamente y sus dientes han quedado perfectamente limpios. El niño debe aprender desde pequeño a adquirir hábitos y responsabilidades sobre su higiene bucal, una vez adquiridos estos hábitos saludables, le ayudará a mantener sus dientes sanos a lo largo de su vida.

A veces, una rápida actuación puede hacer posible la recuperación de ese diente.

Conserve la calma, recójalo del suelo sujetándolo por la corona (No toque la raíz) y si es posible lávelo con suero fisiológico, leche o agua (Nunca use jabón ni cepille la raíz). Debe intentar recolocar el diente en su sitio asegurándose de que está en la posición correcta. A continuación acuda inmediatamente al dentista. Es más fácil de lo que parece pues la raíz del diente encaja perfectamente en el alveolo dentario (el hueco donde estaba el diente). De no ser posible recolocarlo, mantenga el diente en un vaso de leche (a ser posible entera) o suero fisiológico. De no tener estos medios, podría llevarlo dentro de la boca del niño junto a la mejilla o debajo de la lengua, en contacto con su saliva.

El factor tiempo es lo más importante en el éxito del diente reimplantado.